Llega el calor y, para muchas personas, vuelven también las piernas pesadas al final del día, los tobillos ligeramente hinchados, esa presión sorda que sube desde los pies y que empeora si pasas muchas horas de pie o sentada. No es solo cansancio muscular: es circulación venosa que trabaja con más dificultad cuando las temperaturas suben. Y es un problema mucho más frecuente de lo que parece: se calcula que más de un tercio de la población adulta tiene algún grado de insuficiencia venosa crónica, aunque la mayoría nunca recibe ese diagnóstico.
Por qué las piernas se resienten con el calor
Las venas tienen que empujar la sangre hacia arriba, en contra de la gravedad. Para eso cuentan con unas válvulas que evitan que la sangre caiga de vuelta, y con la ayuda de los músculos de la pantorrilla, que actúan como una bomba cada vez que caminamos. Cuando hace calor, los vasos sanguíneos se dilatan, el trabajo de las válvulas se vuelve menos eficiente y el retorno venoso se hace más lento. El resultado es acumulación de líquido en los tejidos: hinchazón, pesadez, a veces picor o calambres nocturnos.
La postura prolongada —de pie sin moverse, o sentado con las piernas colgando— agrava el problema. Y hay factores de riesgo bien conocidos: herencia familiar, embarazo, exceso de peso y trabajos que implican estar muchas horas parado.
Plantas con evidencia en circulación venosa
Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum). Es la planta con mayor respaldo científico en insuficiencia venosa crónica leve-moderada. Su principio activo principal, la escina, reduce la permeabilidad de los capilares, mejora el tono venoso y disminuye la filtración de líquido hacia los tejidos. Hay revisiones sistemáticas que lo comparan favorablemente con medias de compresión en el alivio de síntomas subjetivos. No significa que las sustituya en casos avanzados, pero el nivel de evidencia es sólido para molestias leves.
Vid roja (Vitis vinifera, hoja de vid tinta). Tiene estudios razonables que muestran mejora en la sensación de pesadez y reducción del edema. Actúa sobre la permeabilidad capilar y tiene efecto antioxidante sobre la pared venosa. Su evidencia es menor que la del castaño de Indias, pero sigue siendo de las plantas mejor documentadas en este campo.
Rusco (Ruscus aculeatus). Con tradición en medicina popular para la circulación venosa, cuenta con estudios que apoyan su uso en insuficiencia venosa y hemorroides. Tiene efecto venotónico —ayuda a que las venas se contraigan mejor—. La evidencia es más modesta, pero se emplea con frecuencia en combinación con otras plantas.
Meliloto (Melilotus officinalis). Sus cumarinas tienen efecto antiinflamatorio sobre la pared venosa y sobre el sistema linfático. Aparece en algunos estudios sobre edema y síndrome postrombótico. Precaución si se toma medicación anticoagulante: puede potenciar su efecto.
Cómo usarlas con criterio
Como en toda fitoterapia, el formato importa tanto como la planta. Una infusión de hoja de vid no tiene la misma concentración que un extracto estandarizado en cápsula, y la diferencia puede ser irrelevante clínicamente. Lo que conviene tener en cuenta:
- Los preparados con porcentaje declarado de principio activo son más predecibles en su efecto.
- Ninguna de estas plantas actúa en una semana. El efecto sobre la circulación venosa necesita al menos cuatro a ocho semanas de uso regular para evaluarse.
- La fitoterapia funciona mejor como complemento de medidas básicas: caminar a diario, elevar las piernas al descansar, evitar el calor directo e intenso en las piernas —baños muy calientes, sol prolongado—, y usar medias de compresión si el médico o el farmacéutico las recomiendan.
Lo que no pueden hacer
La fitoterapia no corrige varices establecidas ni previene trombosis. No sustituye la valoración médica si hay edema asimétrico, enrojecimiento intenso, dolor localizado o cambios en la piel alrededor del tobillo. Tampoco es la primera opción si la retención de líquidos tiene un origen cardíaco o renal.
Si tomas anticoagulantes —warfarina, acenocumarol, apixabán u otros— consúltanos antes de añadir cualquier planta: el meliloto y otras con cumarinas pueden alterar el efecto de tu medicación.
Cuándo acudir al médico
- Edema que no mejora tras una noche de reposo, o que aparece solo en una pierna.
- Dolor intenso en la pantorrilla, especialmente con calor local o enrojecimiento.
- Cambios en la piel cerca del tobillo: pigmentación oscura, engrosamiento o úlceras.
- Varices que han cambiado de aspecto, se han inflamado o duelen al tacto.
Estos son signos que requieren valoración médica, no fitoterapia.
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