Una farmacia de barrio en la misma esquina de Zaragoza desde hace más de cincuenta años. Tres generaciones, nueve profesionales, una manera de trabajar.
Dña. Concepción Rodríguez Novoa, gallega, abre las puertas de la farmacia en Avenida San José 117. Era una decisión poco común para una mujer de su tiempo: montar un negocio propio en un barrio entonces en plena expansión de Zaragoza.
A su lado, su marido Enrique Torrijo Aráoz, químico, le acompañó en el mostrador durante décadas.
«Nacer detrás del mostrador es una forma de aprender el oficio.»
Hija de los fundadores, Mercedes Torrijo Rodríguez empieza a trabajar en la farmacia familiar con poco más de veinte años. Se formó al otro lado del mismo mostrador que ahora lleva su nombre.
Tras el fallecimiento de sus padres, Mercedes toma el relevo como farmacéutica titular. La farmacia cambia de manos pero no de rumbo: sigue siendo familiar y de barrio.
«De los pacientes del hospital a los del barrio. Dos oficios en una misma vocación.»
José Ángel, médico y farmacéutico, marido de Mercedes, había colaborado con la farmacia desde el principio mientras ejercía la medicina. Hacia 2011 deja la consulta médica para dedicarse por completo a la farmacia familiar.
Nicolás y Claudio, hijos de Mercedes y José Ángel, se incorporan como farmacéuticos. Tres generaciones de la misma familia en el mismo mostrador, junto a un equipo de profesionales que lleva años formando parte de la casa.
Somos un comercio pequeño y local. Ajustamos los precios en lo que nuestra realidad nos permite, aunque sabemos que no podemos competir a puro precio con las grandes cadenas. Nuestra apuesta es otra: dedicar tiempo al consejo farmacéutico y cuidar la selección de lo que ofrecemos.
Nos aprendemos los nombres. Los tuyos, los de tus medicamentos y los de tus dudas.
No recomendamos lo que deja más margen. Recomendamos lo que tiene sentido para ti.
Medicamentos cuando hacen falta. Plantas cuando funcionan mejor. Nunca por ideología.
La misma familia en el mostrador desde hace más de cinco décadas. Algo querrá decir.
Cuatro de nosotros somos familia. El resto lleva años formando parte de la casa. Todo el equipo comparte la misma manera de trabajar.
«Un lugar donde el mostrador es solo el principio.»